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Publicado por Maribin Berruti ( corredora y periodista ) en Revista Al borde y en Foro Atletas Sur - 21-sep-2006 17:03
Eramos 2050 bicicletas amontonadas en la calle principal de La Cumbre al lado de la antigua estación de tren.
Cada participante con sus distintas peculiaridades.
Había una chica con casco con dos antenitas y remera del chavo, otra con una piel de zorro adornando el casco y anteojos channel.
Por otro lado estaban los ingenieros que habían fabricado un dispositivo atado al cuadro con una jeringa con aceite y un tubito que apuntaba directamente a los piñones para dar una inyección de vida a la cadena después de cada vado.
Luego de la largada simbólica en La Cumbre ( que lleva este nombre porque fue la estación de tren mas alta al construir el ferrocarril, a 1150 mts de altura).
Cruzamos la ruta 38 y nos volvimos a reagrupar esperando la largada oficial frente a la sede de la escuela de parapente.
Ya desde la tarde anterior se veía la gran movilización de autos y camionetas con portabicis en la calle 25 de mayo y caminando por la ciudad era fácil reconocer a los bikers por las camperas con marcas afines al rubro y las pulseritas amarillas.
La organización recomendaba cubiertas semislick pero el gran tema de conversación era: corres con tacos o semilisas?
Conversando con Fernando Ferreyra (TREK) que conoce mi panic atack a los descensos desde aquella vez que entrenamos en el circuito técnico de Pilar, me convence y le pongo unas ruedas de tractor de 2.20 con tacos gordos.
Así llegué a la largada oficial que mas que una largada, fue una estampida. Los primeros 8 km alternaban subidas y bajadas hasta el desvio al MIRADOR del CUCHI CORRAL (importante sector de lanzamiento de parapentes y ala-deltas).
Allí comenzaron los 7 km de descensos a gran velocidad con curvas cerradísimas y un desnivel de 400 mts. El camino estaba muy suelto de piedras por las dos etapas del rally internacional de los días anteriores.
Mi rueda de adelante empezó a apuntar para abajo y la fuerza de gravedad hizo lo suyo.
Yo estaba viviendo el vértigo del descenso con gran destreza (ja ja) pero lo que me ponía realmente nerviosa no era el camino, sino los carteles indicadores de la organización que decían PELIGRO y me hacían acordar del precipicio adyacente.
A pesar de la multitud de la largada, con las salidas por etapas de las distintas categorías y los 8 km iniciales ya en esta etapa nos habíamos dispersado bastante.
La carrera seguía por caminos de ripio con desniveles constantes y caminos con arena blanca.
Mis ruedas patonas traccionaban y pasaban piedras, arenas, todo por arriba.
Ni me preocupaba. Era una chica todo terreno.
Llegamos al vado mas largo (100 mts) el del Río Pinto (que da nombre a esta competencia) que tiene en su fondo piedras y asfalto y las bicis al pasar rápido sobre las aguas dejan una gran estela.
En total fueron 7 vados que lavaron la lubricación de la cadena mas el polvillo suelto del camino que recubría los eslabones originaba un chirrido angustiante.
Para ese entonces había que vencer la última gran subida de 3 km en las canteras de QUILPO y por el miedo a que se me cortara la cadena trataba de no pasar los cambios. Como sufrí pensando: que aguante, que aguante!! (de ahora en mas siempre llevaré el aceite)
Ya faltaba poco. Se divisaba a lo lejos el embalse de CRUZ DEL EJE.
Teníamos ahora 15 km de camino rural, ancho, con un largo tramo final en recta.
Cuando crucé el cartel indicativo de que faltaban 10 km , me endemonié.
Ya venía haciendo tren con dos corredores, en ese momento nos miramos y acordamos en seguida hacer este último tramo al máximo.
Nada de alcanzar el pelotón de adelante y descansar.
Íbamos los 3 sacados pasando a los grupos por la izquierda.
Mi ansiedad era terrible.
El día de la inscripción había visto en la mesa del hotel los premios y miré con cariño las 10 copitas en fila. Nunca pensé que con 200 competidoras representantes de muchas provincias (provincias con montañas, ja ja) finalmente cumpliera mi sueño de compartir un lugar en el podio con las campeonas.
La calidez de la gente de la ciudad, la camaradería de los corredores, el paisaje y clima otoñal ideal, el recorrido serrano, todas estas cosas hacen que ya esté planificando mi vuelta el año que viene.
MARIBIN