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Nos anotamos para correr, el día 30 de Abril, el desafío "Al Valle del Río Pinto, Gonzalo, Augusto y yo, tres generaciones. La verdad que estaba bastante emocionado, ya que creía que la podía realizar sin mayores inconvenientes. Si bien estos últimos tiempos no entrené casi nada, recién salía de un proceso bronquial, mi preparación a lo largo de los últimos cuatro años, más mi continua participación en competencias: maratones, carreras de aventuras y de mountain bike, posibilitan que tenga cierto resto a la hora de participar en cualquiera de estas disciplinas.
El 29 viaje a la Falda, a visitar a los queridos amigos; Coca y Walther, estuve todo el día con ellos, Walther me acompaño a la Cumbre a realizar todos los trámites de inscripción en la competencia y retirar los dorsales de nosotros tres mas el de Gonzalo N., un amigo de Augusto.
La Cumbre, el sábado a la tarde, era un mundo de gente, por tres motivos: primero, fin de semana largo, segundo: el rally y tercero, la realización de esta competencia, que ya tiene renombre nacional. Se pueden imaginar el espectáculo que significa ver a 2052 bicicletas dando vueltas por la cuidad de la Cumbre, muchas todavía cargadas en sus porta bicis en los automóviles.
Otro espectáculo, la calidad y diversidad de coloridos que tienen tanto las bicicletas, como la vestimenta de los corredores.
El hotel donde se realizaban las inscripciones, era una romería. A la gente, había que sumarle el condimento que le agregan, las carpas de venta de bicicletas, accesorios e indumentaria para éste arriesgado y competitivo deporte. Estaban inscriptos 2052 participantes en las siguientes categorías:
Menores de 13 a 15 años Pre-juv de 16 a 17 años Juveniles de 18 a 19 años Sub-23 de 20 a 22 años Elite de 23 a 29 años Master A de 30 a 39 años Master B1 de 40 a 44 años Master B2 de 45 a 49 años Master C de 50 a 56 años Master D de 57 en adelante: mi categoría (regalo 13 años) El día domingo me levante temprano, me bañe y desayune abundante en compañía de Coca y Walter.
A los pocos minutos llego Gonzalo, le entregue el dorsal y se fue muy rápido, por ser categoría Master A, largaba a las 9,30 hs. A las 9,00 hs. llego Coty con Augusto y Gonzalo N. Les colocamos los números a sus bicicletas, cargamos la mía en la camioneta y salimos para la largada.
Augusto y Gonzalo N. por ser de la categoría: Pre-Juveniles largaban a las 10,45 hs., yo que estoy en la categoría Master D largaría a las 11,30 hs. Se fue largando por categoría, en los horarios previstos, una organización perfecta. De todas las categorías se efectuaba una largada simbólica frente a la estación de trenes de La Cumbre y luego la largada oficial en las afueras del pueblo. Las palabras del largador oficial y el tono en que las dijo, fueron: precisas, enérgicas y contundentes, "que la carrera había que ganarla en los 66 km. y que no había que matarse en la largada", despertó múltiples aplausos.
Siendo las 11.30 hs. exactas, se largó la categoría Master A en la que yo participaba, en ese lugar, estábamos a 1148 MSNM, también largaron en ese horario, Master C y Menores en total unos 350 competidores. La largada fue perfecta.
Después de recorrer 2,9 km., pasamos por una zona de vías y cruzamos el puente de la ruta N° 38. En ese lugar ocurrió algo insólito, una mujer de unos 40 años me pasó a mil. Inmediatamente, y en el momento que estaba pensando que peligrosa que eran esas vías, rodó por el aire, que golpazo mama mía. Ahí nomás se recuperó, subió a la bicicleta y siguió.
Cuando llevábamos recorrido unos 4,5 km., mis pulsaciones ya estaban en 165 PPM., una locura, entramos a un pinar, íbamos por una senda muy angosta y en parte no pasaban mas de una bicicleta, ascendimos unos 100 mts., en 1500 mts. Un kilómetro más adelante el Aero Club de la Cumbre.
Después de recorrer unos 4 km., entraríamos al camino que nos lleva a Pinto. Cuatro kilómetros más adelante el primer vado pavimentado, lo pase muy atento por el verdín que tenia. A pesar que las bicicletas tienen tacos en las cubiertas, el verdín es peor que el jabón y apenas la bicicleta entra un poco cruzada o desacomodada: al suelo. Aquí empieza uno de los grandes problemas, al mojarse los pies, se empiezan a enfriar y con el tiempo se convierte en una molestia infernal, no les cuento si uno se cae en el vado. Varios corredores me decían que tenían los pies congelados, yo por suerte los tenía solamente fríos. Llevábamos recorridos 13,80 km.
Al llegar a los 14,50 km. nos encontramos con el desvío que va al Mirador de Cuchi Corral. En este punto iniciamos, el descenso, uno de los tramos más difíciles de la competencia. Estamos a 1070 MSNM. El camino en muy mal estado con muchas piedras sueltas, muchos pozos grandes y hasta mucha tierra muy movida. No nos olvidemos que por aquí paso el rally. Ya empezaron a molestarme las manos y los brazos, motivado por la impresionante vibración de la bicicleta al pasar por piedras, pozos e irregularidades del camino. Para males, yo no tenía suspensión delantera.
Cuando llegamos a los 17,90 km., 868 MSNM., el descenso muy difícil, se convierte en peligroso, a pesar que descendíamos, mis pulsaciones estaban en 145 PPM.
Transitamos por irregularidades del terreno inimaginables: muchas piedras sueltas, mucha tierra movida, muchos pozos y por momentos, pura piedra. En 1,5 km. pasamos tres vados asfaltados y cuatro naturales, la verdad una tortura para las manos y los brazos. Estamos en los 19,50 km. recorridos y a 752 MSNM.
Los paisajes indescriptibles: el río, piedras inmensas y en cantidades infinitas, montañas, quebradas, el verde intenso de la vegetación, producto de las abundantes lluvias de este año, hacían una combinación de una belleza incomparable y me hacían olvidar el intenso cansancio físico, que ya empezaba a minar mi cuerpo.
Esta combinación de elementos que producen paisajes de extraordinaria hermosura, nos acompañaría buena parte de nuestro recorrido, llenando nuestro espíritu y alentándonos a continuar la travesía.
En minutos el vado del río Pinto, enseguida la iglesia de Pinto y a 600 mts., la escuela, llevamos recorridos 22,20 km.. Pasamos un vado seco y luego el vado de la Fonda, 28,80 km., estamos a 667 MSNM. Habíamos descendido 481 metros, las manos y los brazos después de semejante descenso, con un terreno tan escabroso, y con tantas irregularidades, me dolían extremadamente.
todavía no habíamos llegado a la mitad de la competencia, las pulsaciones no bajaban de 145 PPM., así llegamos a los 32,40 km., transitando un camino con pequeños desniveles. Estábamos casi en la mitad de la competencia, me paré, descendí de la bicicleta, orine, comí una banana, y tome agua.
Muchos participantes que yo había pasado, me empezaron a superar, pero como mi meta era llegar, la verdad no me importaba, además nada podía hacer para revertir esa situación. A partir de este momento mi preocupación era si llegaría, ya que mi cuerpo estaba bastante deteriorado.
Cuando retomé la marcha estaba mucho mejor, pero me esperaba una subida en camino sinuoso de aproximadamente 3,5 km., que suplicio, las pulsaciones de nuevo a 165 MSNM.
De los 36 km. hasta los 44 km. camino casi plano, con pequeñas ondulaciones, vegetación muy baja, y con muchos guadales. había que pedalear como si estuviéramos subiendo pendientes muy duras, las pulsaciones seguían a 165 MSNM. Aquí otra mala noticia, comienza la subida a las canteras Quilpo, a esta altura del partido, era desestabilizante, yo no daba más.
Mientras recorría las canteras, me reencontré con mi antigua pasión, empresario constructor de plantas electromecánicas, me regocijé viendo toda la infraestructura de este emprendimiento, muy ligado a mi vida pasada. Los hornos, trituradoras, cintas transportadoras, leña en pilas, polvillo sobrante en montañas artificiales construidas por el hombre, una belleza. El camino y todo lo que lo circunda en esta zona, esta todo blanco, producto del polvillo de caliza que vuela.
Aquí me pegue un golpecito, al entrar en un guadal, con el cambio equivocado, agarre una huella que me desestabilizo y al suelo. Me lastime la rodilla pero sin ninguna consecuencia.
También en esta zona empecé a sentir hambre y para desgracia no tenia nada que comer, así que apele a los otros corredores. La primera que apareció fue una niña, me dio un puñado de pasas de uva con almendra, me supieron a gloria. Al rato, otra niña, y después del pechazo correspondiente, me dio dos pelones, que bueno. Luego un señor, me dio otro puñado de pasas de uva, por ultimo un chico que estaba parado en la sima de la subida, me dio dos caramelos, la verdad que solidaria que es la gente que participa en estas competencias, me salvaron la vida.
No entiendo, como yo, con las veces que participe en aventuras de este tipo, me puede pasar semejante situación, de no llevar casi nada de alimento. Seguramente, mi error, fue no haber valorado en su justa medida esta competencia y haber pensado que la haría en algo menos de 3 horas.
Cumplidos 45 km., de recorrido, termina la subida y comienza un descenso muy veloz y peligroso, fundamentalmente por que el cansancio general y en particular de manos y brazos, hacía que uno ya no tenga total dominio sobre la bicicleta. El descenso es de ripio y arena, terminando en el pueblo de Quilpo, descendiendo de los 717 MSNM: a los 615 MSNM. Llevamos recorridos 48,50 km.. A los 6,5 km. y después de bajar unos 50 mts., encontramos el puente sobre el río Quilpo, estamos en los 55 km.
En el km. 58 y con un camino levemente ondulado nos encontramos con el Club de Cazadores y Pescadores San Jerónimo, antigua llegada de la competencia y una novedad desilusionante, un cartel indicaba que faltaban 10 km., de acuerdo a mi computadora, faltaban 6 km, que desesperación que me embargó, cuatro km. mas a esta altura del partido eran terribles. Ya no daba más y esos 10 km., me hicieron pensar en la posibilidad de no llegar, pero la máxima de Amtrong. "Los dolores pasan, los abandonos quedan", no te da ninguna alternativa, así que a seguir pedaleando.
Por fin la larga manga de entrada al IMPEM 221 y el arco de llegada. Que emoción inmensa, atrás quedaron: dolores, hambre, sed, cansancio, dudas, y desazón. Al frente solamente el arco de llagada y la medalla, todo es satisfacción y alegría compartida.
Cuando llegué me enteré que Gonzalo había tardado un tiempo de 2,40 hs. muy bueno, Augusto 4,12 hs., estuvo detenido 25 minutos por calambres en las piernas y Gonzalo N. 3,45 hs.
Yo que corrí con el N° 4273, emplee un tiempo de 4:03:08 hs., logrando la posición 87 en la categoría Master D, con 108 participantes, y el puesto 1781 en la clasificación general, con 2052 participantes.
Mi máxima desde que compito en cualquier disciplina es: "LA META SOY YO". Mucha gente me pregunta en que puesto llegaste, yo les contesto "LLEGUE A SECAS", no se que pensaran, la verdad no me importa.
Después de encontrarme con mis nietos, comí casi medio pollo con una gaseosa. Cargamos las bicicletas en la camioneta y regresamos a la Falda, a la casa de Coca y Walther. Yo me bañe, tome un mate cocido con leche. Después de una emotiva despedida de mis anfitriones y con la nostalgia de dejarlos, regrese a Córdoba cantando bajito, muy contento y satisfecho por el deber cumplido. Esa noche la pase muy bien, estaba eufórico: Hay momentos que da gusto vivir.
Juan Carlos Maggi